lunes, 11 de abril de 2011

Cambios sin aviso en TV y Programación de TV: un “elige tu propia aventura”

2 interesantes artículos de opinión sobre 2 temas distintos pero que a todos los que seguimos este sector nos va a interesar.

Cambios sin aviso en TV


Si usted es un espectador confiado, deje de serlo. Le conviene convertirse en receloso para no creer que las promesas de la programación en los canales de televisión para abonados, se cumplen como suele ocurrir en el mundo más formal de la exhibición cinematográfica. Ya se sabe que la televisión fue inventada como pasatiempo doméstico, destinado a un público masivo, poco riguroso y por lo tanto menos exigente, en cuyo ámbito familiar puede distraerse de lo que está viendo en la pantalla por el vaivén natural de las actividades caseras. A causa de ello un espectáculo no suele alcanzar allí los grados de atención colectiva ni de concentración personal que logra el cine en el espacio propio de una sala oscura y silenciosa. Como tantos otros aspectos de la vida de hoy (incluidos los de la cultura) todo es más liviano, más volátil, a veces más desordenado y más fugaz. Quizá por culpa de todo eso la televisión no se preocupa demasiado por cumplir en tiempo y forma con lo que promete. El domingo pasado, el canal HBO había anunciado el primer episodio de la miniserie norteamericana Mildred Pierce, una nueva versión de la novela de James M. Cain que ya se había llevado al cine en 1945 y que en esta oportunidad tuvo considerable promoción previa.
Era un estreno, estaba anunciado para las 22 horas y así constaba en la revista mensual del cable y en el detalle que el propio canal divulga bajo sus imágenes, pero comenzó sin embargo a las 21, con lo cual los espectadores confiados sintonizaron HBO demasiado tarde y solo pudieron ver los diez minutos finales del relato. Así funciona el negocio frente a una clientela cautiva. No fue un caso aislado, empero. El viernes 18 de marzo en el canal TCM anunciaban Motín a bordo, con el adelanto de alguna escena de la famosa versión de 1935 donde eran visibles las caras de Clark Gable y Charles Laughton. Lo que se vio luego, no obstante, fue otra versión filmada en 1962, que es un mamotreto de casi tres horas con Marlon Brando en el peor momento de su carrera.
Pero la lista de confusiones e incumplimientos no termina allí, porque hace unos meses se había anunciado una versión filmada de Las tres hermanas de Chejov, con extraordinario reparto femenino, capaz de despertar la expectativa de un público apegado al teatro y también al cine. F programada en varias fechas y horarios, pero no se dio nunca, como pueden atestiguarlo quienes acomodaron sus actividades para poder verla, aunque la esperaron inútilmente. El espectador debe aprender esas reglas del juego frente a un medio donde nadie se molesta en avisar sobre los cambios. Ser desconfiado puede salvarlo de un chasco y habituarlo al reinado de la informalidad.
Fuente l El País Digital

Programación de TV: un “elige tu propia aventura”


La grilla de programación es uno de los pilares fundamentales en los que se basa el éxito o el fracaso de un canal de televisión. No solo porque es allí donde se establece qué programas se proyectan día tras día sino también en qué horarios y con qué frecuencia de emisión. Es la concreción del armado del puzzle televisivo. Y el encargado de hacer que todas esas piezas encajen de la mejor forma posible es el director de Programación.
Con el paso de los años, la figura del programador se ha elevado a una posición casi mítica, de leyenda. Los grandes programadores, que han logrado llevar a sus canales al éxito y mantenerlos por mucho tiempo, no tardan en convertirse en verdaderos gurús mediáticos una vez que sueltan las riendas de la grilla.
Otro ejemplo claro de la importancia del armado de la programación de un canal es la clase de eventos que se organizan para anunciar lo que se ha preparado para la temporada. Una práctica bastante común, sobre todo en este último tiempo, que los canales uruguayos han convertido a un acontecimiento digno de la mejor celebración. Inmensas fiestas con banquetes, estrellas, invitados y periodistas. Además de los publicistas y los anunciantes, claro, porque sin ellos nada sería posible.
Todo el salón decorado con carteles que anuncian los programas que vendrán. Buena comida, buena bebida, algún espectáculo en vivo y los apasionantes discursos de los gerentes que prometen un año lleno de éxitos y buenos negocios. Y no es algo que pase solo acá. En Estados Unidos se realizan anualmente los screenings, eventos donde cada canal muestra sus shows y hace los anuncios de renovaciones y cancelaciones de programas.
Sin embargo, todo esto que está tan de moda y que le da a nuestra farándula un aire hollywoodense, tiende a desaparecer. Algo que hasta hace un tiempo resultaba fundamental, pieza clave en el engranaje del negocio de la televisión mundial pierde cada vez más fuerza desde todo punto de vista.
Es que Los avances tecnológicos a pasos godzillianos que está experimentado el sector audiovisual en todo el planeta y repercuten directamente en la forma en que las personas ven los programas que le gustan. Y, por ende, en el trabajo de los programadores, acostumbrados a competir entre sí pero no ante opciones infinitas.
Una de las primeras señales de esa agonía que sufre la grilla de programación es la popularidad y comodidad de los conocidos Pay Per View. Ya nadie espera durante un mes entero a que pasen la película que desea ver y ajusta su vida para poder estar en casa a la hora indicada. No nos dejamos mandonear por nadie, y menos por la leyenda viva del programador. El espectador tiene el poder.
Mediante un sms podemos ver la película que queremos a la hora que queramos, el día que queremos. Incluso la podemos pausar, rebobinar y volver a ver cuantas veces queramos. Por todas estas cosas, el sistema de alquiler de películas Pay Per View está aniquilando el viejo y querido alquiler de películas en DVD. Lo que todos pensamos: ¿para qué ir hasta el videoclub a buscar un DVD, arriesgarse a que no esté o esté alquilado y luego volver al otro día para devolverlo si podemos hacer todo eso apretando un botón y sin movernos del sillón de casa?
Esta costumbre bacana ya fue captada por las potencias de la industria televisiva y han elaborado toda clase de nuevas propuestas para que ese gobierno del espectador no sólo se dé en las películas sino también en el resto de los programas. Desde los ya anticuados DVR -digital video recorder- hasta los más recientes canales online, donde la misma programación está disponible pero en forma de menú, a la carta, para que el televidente pueda seleccionar qué ver en qué momento. Al mejor estilo Youtube, pero en alta definición y con episodios enteros. Netflix y Hulu son dos de los distribuidores de televisión por internet que más aceptación han tenido, y todo hace indicar que en poco tiempo surgirán muchos más. Y tiene sentido. ¿Para qué preocuparse por estar en casa a la hora exacta en que empieza nuestra serie favorita si podemos elegir cuándo verla, pausarla y repetirla cuantas veces queramos?
Pero el tema no termina ahí. Estas distribuidoras de tv online –muy populares en EEUU, donde la velocidad de internet es absurdamente más alta que en estos lares- están dando un paso más allá y se preparan para una nueva etapa: generar contenido propio. Es el caso de Netflix, que hace semanas acaba de anunciar la adquisición de la nueva serie de David Fincher, The house of cards, en una operación que habría rondado los 100 millones de dólares e incluiría dos temporadas. De este modo, Netflix, aquel extraño sueño de un grupo de nerds que creían que la televisión e internet podían llegar a ser grandes amigos, no solo se coló a la vanguardia de la distribución de contenido ajeno sino que se transformó en productor audiovisual de material original. No es poca cosa.
Con este nuevo panorama se devalúa enormemente la función y el sentido de la grilla de programación, así como el rol del antiguo programador que elegía por nosotros cuándo teníamos que ver qué. Ahora son los televidentes los que decidimos a qué hora queremos ver el informativo, a qué hora la serie, y a qué hora los octavos de final de la Champions.
Esta realidad no está tan lejana como parece. Pixdom TV es una distribuidora de VOD -video on demand, video a demanda- que hizo foco en Latinoamérica y ofrece una gran cantidad de material referido a películas, series y recitales. Todo en streaming -es decir, sin descargas ni esperas-.
De todos modos, es difícil arriesgar cuándo todo esto desembarcará en Uruguay. Pueden ser dos, cinco y diez años. Quizá menos, quizá más. Dependerá de muchísimos factor, pero el más importante es el ancho de banda que se pueda desarrollar. Porque los televisores con la tecnología necesaria ya los tenemos. O en casa o en las tiendas. Una vez que tengamos una conexión a internet como la gente, y que las empresas pongan su ojo en esta parte del mundo, será decisión de cada uno elegir —de verdad— cómo prefiere mirar la tele.

Fuente l El Observador